El debate del bisfenol: Un químico sospechoso de las botellas plásticas y las latas
RELATED
by Vincent Standley
by Emily Main
about CATHERINE ZANDONELLA, M.P.H
More By CATHERINE ZANDONELLA, M.P.H
|
Si usted es como muchos lectores del Green Guide, tratará de elegir los alimentos que contengan el mínimo posible de químicos nocivos tales como plaguicidas. Pero si consume sopas, verduras y bebidas enlatadas, sean orgánicas o no, también podrá estar ingiriendo residuos del controvertido químico bisfenol A (BPA), que puede filtrarse del revestimiento de las latas a los alimentos. Casi todos los revestimientos contienen BPA, afirma Geoff Cullen, director de relaciones gubernamentales del Instituto de fabricantes de latas. También se ha visto que, en determinadas condiciones, el BPA migra de las botellas de agua hechas de policarbonato.
Dependiendo de con quién se hable, el policarbonato es perfectamente seguro o un riesgo para la salud. La industria de los plásticos dice que es inocuo, pero un número creciente de científicos están llegando a la conclusión, basados en algunas pruebas en animales, de que la exposición del feto al BPA aumenta el riesgo de algunos tipos de cáncer, afecta la fertilidad y podría ser un factor en los problemas conductuales de la infancia como la hiperactividad.
Según sus críticos, el BPA imita el estrógeno natural, una hormona que es parte del sistema endocrino, el muy preciso servicio de mensajería del cuerpo. "Esas hormonas controlan el desarrollo del cerebro, el sistema reproductivo y muchos otros sistemas del feto en desarrollo", señala Frederick vom Saal, Ph.D., un biólogo del desarrollo de la Universidad de Missouri. Los químicos que alteran el sistema endocrino pueden duplicar, bloquear o exagerar las respuestas hormonales. "El que más se afecta es el feto o el recién nacido", dice vom Saal.
Este químico se encuentra con frecuencia en las botellas plásticas y biberones, los revestimientos de las latas de alimentos y bebidas y los sellantes dentales. Se ha demostrado que el BPA se filtra de los biberones a la leche; de los revestimientos de las latas a los alimentos y bebidas y de los barriles revestidos de epoxy al vino; y se encuentra en la boca de la gente a quien se le han puesto sellantes en los dientes recientemente. En un estudio de biocontrol realizado en 2004 por los CDC
(Centros de control y prevención de enfermedades) se encontró que el noventa y cinco por ciento de los estadounidenses tenían el químico en la orina.
Los fabricantes de plásticos no niegan que el BPA se encuentre generalizadamente en las bebidas y alimentos enlatados y que se ingiere habitualmente. Pero no coinciden con vom Saal y otros científicos en cuanto a los riesgos para la salud humana. Los niveles que se filtran a los alimentos están muy por debajo de los umbrales de seguridad establecidos por la EPA (Agencia de protección del medio ambiente) y en el sitio Internet de la industria de los plásticos, Bisphenol-A.org, se dice que el químico es totalmente seguro, a menos de que se ingieran 1.300 libras de bebidas y alimentos enlatados diariamente. En otras palabras, aún un adicto a los enlatados ingerirá 500 veces menos BPA que el nivel peligroso determinado por la EPA y 100 veces menos que la norma establecida por el Comité científico sobre alimentos de la Comisión Europea. Y el sentido común nos dice que si las dosis más altas son seguras, entonces también lo son las dosis pequeñas, ¿no es cierto?
No necesariamente, indica vom Saal, quien observa que esos niveles seguros se basan en estudios de toxicidad en ratas que datan de los años 80. En esos estudios, con dosis relativamente altas, la única manifestación de toxicidad fue la reducción del peso corporal. Sin embargo, en términos de la alteración hormonal, diferentes dosis pueden activar o suprimir distintos genes, explica vom Saal. "Es por eso que en los primeros estudios de toxicidad se encontró que las dosis altas eran seguras. Los estudios no consideraron dosis menores que ahora están demostrando causar miles de efectos nocivos en animales, incluyendo daño cromosómico de las células ováricas y aumento de la muerte embriónica en los ratones. Y un estudio complementario indicó una relación entre los niveles de BPA en la sangre y los abortos en mujeres japonesas".
El BPA salió a la luz por un accidente de laboratorio. En agosto de 1998, la genetista Patricia Hunt, Ph.D., ahora en la Universidad estatal de Washington en Pullman, observó que los errores cromosómicos en los ratones que estaba estudiando se habían disparado del 1 o 2 por ciento al 40 por ciento, según se publicó en Current Biology, en abril de 2003. Hunt descubrió que el efecto provenía de las jaulas y botellas de policarbonato que se habían lavado con un detergente fuerte. Cuando su equipo cambió todos los materiales de las jaulas por plásticos sin policarbonato, la división celular volvió a la normalidad.
Pero no todos los científicos piensan que el BPA causa ese efecto nocivo en los humanos. Algunos niegan que altere las hormonas. En un estudio financiado por la Asociación de la industria de plásticos y publicado en Toxicological Sciences en julio de 2002, se estudiaron los efectos de dosis bajas en tres generaciones de ratas y no se encontraron efectos en la reproducción o el desarrollo. "Si se considera el conjunto de datos, no hay un patrón uniforme de efectos que sean característicos de un químico estrogénico", indica Steven G. Hentges, Ph.D., director ejecutivo de la Unidad de Policarbonato del Consejo Americano de Plásticos. Otros argumentan que los estudios de roedores tales como el de Hunt no son aplicables a humanos. En un estudio publicado en octubre de 2002 en Chemical Research in Toxicology de voluntarios humanos se concluyó que el cuerpo humano neutraliza y excreta el BPA más rápido que el de la rata.
Hasta el momento los reglamentadores están de acuerdo. "Según todas las pruebas actuales, la FDA no ve razones para modificar su postura de que los usos actuales del BPA son seguros", escribió George Pauli, Ph.D., director científico y de política asociado en la Oficina de seguridad de aditivos de alimentos de la FDA, en una carta de noviembre 28 de 2005.
Vom Saal responde que los estudios que demuestran que el BPA es inocuo "tienen fallas profundas y en algunos casos son simplemente fraudulentos". El año pasado él publicó un trabajo indicando que en ninguno de los estudios financiados por la industria, un total de 11, se encontraron efectos nocivos del BPA, mientras que en el 90 por ciento de los estudios de dosis bajas financiados por el gobierno, un total de 104, se encontraron efectos nocivos. "Entre la gente que realmente ha leído esta literatura no hay dudas, sólo una controversia ficticia" afirma.
Entre tanto, nuevos estudios siguen revelando el potencial nocivo. Un estudio de enero de 2006 indica que el BPA puede aumentar el riesgo de desarrollar diabetes Tipo II. Angel Nadal, Ph.D, y su equipo de la Universidad Miguel Hernández de Elche, en Alicante, España, determinaron que el BPA alteraba la función de las células pancreáticas del ratón, que producen insulina. La dieta malsana, la falta de ejercicio y la predisposición genética son los factores principales que provocan la diabetes, afirma Nadal. "Sin embargo, pensamos que esos factores podrían exacerbarse con la presencia de contaminantes ambientales como el bisfenol A".
La controversia del BPA podría resolverse con estudios en humanos, pero hasta el momento han sido demasiado limitados como para ser concluyentes. En un estudio se relacionó la disfunción ovárica de las mujeres con niveles elevados de BPA en la sangre y en otro se observó que los niveles sanguíneos de BPA eran tres veces más altos en mujeres que habían tenido abortos espontáneos recurrentes que en mujeres con embarazos a término. Aunque intrigantes, estos estudios se hicieron con grupos pequeños. El resultado podría ser más definitivo con un estudio de gran escala para hacer el seguimiento de la exposición durante varios años y estudiar los efectos en la salud. El Programa Nacional de Toxicología está planeando una evaluación futura del BPA.
Algunos científicos están instando a que de todas maneras se tomen medidas ahora. "La función de la ciencia no es demostrar algo sin lugar a dudas" dice la Dra. Ana Soto, profesora e investigadora en la Facultad de medicina de la Universidad de Tufts, en Boston, quien ha observado que el BPA altera el desarrollo de la glándula mamaria en los ratones. "No podemos esperar tanto tiempo para determinar si el químico está afectando la reproducción y el desarrollo humano". Sin embargo, como las entidades del gobierno no se han interesado, es poco probable que el BPA desaparezca pronto de los productos de consumo. En enero se rechazó un proyecto de ley en California para prohibir el BPA en los juguetes y alimentos para bebés. Entre tanto, consulte en la columna de la página 3 sobre lo que se puede hacer para reducir la exposición.
Green Guide 114-S | Mayo/Junio 2006 | Been Wondering
The Green Guide To Go
FREE Weekly E-Newsletter

Special Advertising Sections
![]() |
PHOTO GALLERYSee who won this year's grand prize trip to the Grand Canyon! |
![]() |
INTERACTIVE MAPExplore the signs of and solutions to the worlds water crisis. |


